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Descompensaciones, Conductas agresivas y Autolesivas: Guía para calmar la crisis

*Una nota sobre el lenguaje: el término "descompensación" se utiliza a lo largo de este artículo para describir experiencias de sobrecarga neurológica. Las descompensaciones pueden verse muy distintas de una persona a otra — algunas son silenciosas e internas, otras involucran llanto, y algunas pueden incluir conductas agresivas o autolesivas. No son fenómenos separados, sino diferentes expresiones de la misma experiencia: un sistema nervioso que ha llegado a su límite. Este artículo aborda todo el espectro de cómo puede manifestarse una descompensación, incluyendo sus expresiones más intensas, para que cuidadores y educadores puedan responder con empatía en lugar de miedo. 

Antes de actuar, ten siempre presente que cuando nos enfrentamos a estos comportamientos, provienen de la imposibilidad del individuo de autorregularse. La persona está sobrepasada cognitiva y sensorialmente, o está experimentando algún malestar físico, se encuentra en modo de supervivencia.

En el caso de conductas agresivas y autolesivas, estas surgen siempre desde un lugar de profundo sufrimiento. La persona está intentando sobrevivir en un mundo que es una pesadilla sensorial, con niveles de frustración que la mayoría de nosotros nunca experimentaremos. En estos momentos, incluso el intento de comunicación más básico representa un esfuerzo enorme. Como nos recuerda Brenda Rothman — consultora y madre de un niño autista — el niño no está intentando lastimarte a ti ni a nadie. Está desorientado, abrumado y con mucho dolor.

¿Qué puedo hacer?

Algunos modelos insisten en culpar a la persona de sus conductas de malestar, promoviendo metodologías centradas en controlar al niño restringiéndolo físicamente, arriesgando su bienestar, escalando la situación y normalizando una peligrosa cultura de coerción. Debemos abandonar esos métodos. La prioridad siempre es la seguridad y la dignidad del individuo y de quienes están a su alrededor, dirigiendo nuestra atención hacia el entorno, no hacia el comportamiento de forma aislada.

Cómo acompañar una descompensación, paso a paso

Para acompañar una descompensación de este tipo me baso en el método S.C.A.R.E.D. — o A.S.U.S.T.A.D.O. en su traducción al español — un acrónimo inspirado en esa sensación aterradora de experimentar o presenciar una descompensación. Fue desarrollado por Debora Lipsky, portavoz autista, presentadora y asesora, junto al Psicólogo Clínico Wil Richards, quien trabaja exclusivamente con personas autistas.
 
⭐Espacio seguro primero. Si hay objetos que se puedan lanzar o están en un lugar con mucha gente, no intentes controlar al niño, enfócate en retirar personas y objetos del área y en llevar a la persona hacia un entorno más tranquilo y menos estimulante. Si la descompensación ocurre en una sala de clases o junto a hermanos, ayuda a la persona a moverse a un lugar más tranquilo, o ayuda a los demás a salir reduciendo la presión social de la situación.

Calma y simplicidad. Ayuda a la persona a calmarse manteniendo la comunicación mínima. No des explicaciones ni sermones. Usa una instrucción simple y clara — "Juan, detente" o "Juan, respira" — con una voz firme, calmada y tranquilizadora. Utiliza lenguaje concreto, literal y descriptivo, no evaluativo. Colócate a la altura del niño.

Afirmación. Cuando notes que la intensidad comienza a bajar, usa la afirmación. Ofrece palabras simples y positivas: "Juan, está bien estar asustado." Usa el nombre de la persona. Valida sus emociones. No hagas preguntas.

Rutina y apoyos sensoriales. Reconéctate con la persona a través de una rutina familiar y segura. No interrumpas ni detengas sus estereotipias. Ofrece apoyos ambientales como juguetes sensoriales, audífonos con cancelación de ruido, atenuar las luces. Si tienen alguna canción o señal que indique un momento de descanso o colación, este es un buen momento para usarla.

Empatía, no culpa. No preguntes "¿cuál es tu problema?", pregunta "¿qué te pasó?" No avergüences ni humilles a la persona, ni la obligues a hacer algo que no comprende en ese momento. Reconoce su miedo y muéstrale que estás ahí para apoyar.

Reflexión y planificación conjunta. Una vez que la descompensación ha pasado, es un momento valioso para desarrollar un plan para la próxima vez, retomando las estrategias que funcionaron. Evita los enfoques genéricos. Cada persona experimenta y responde de forma diferente. Trabaja con el niño para construir estrategias concretas y personalizadas que lo apoyen en futuros momentos de crisis.

Crear un espacio seguro 

Adicionalmente a esos pasos recomiendo muchísimo tener un “espacio seguro” con luces tenues, lejos de sonidos y con variadas opciones de juguetes sensoriales y calmantes como mantas con peso y audífonos que cancelen el sonido (dependiendo de su perfil sensorial). Este es un espacio que pueden construir juntos, asegurándole al niño su privacidad, además de colocar materiales con el que pueda expresar su frustración, ira y enojo de una forma saludable, como hojas que pueda romper o colorear fuertemente y almohadas o peluches que pueda apretar. El desahogarse es esencial para no reprimir todos esos sentimientos, lo importante es reconocerlos y enseñarle al niño a buscar maneras seguras de expresarlos.

Cuando ya se haya terminado el evento es el momento preciso para ahondar en los sentimientos del niño, para esto debes estar abierto a preguntarle utilizando ayudas visuales. Al mostrarte como alguien que escucha nutrirás una relación de confianza que facilitará su comunicación, lo que será de mucha ayuda para poder identificar los desencadenantes de la crisis. 

Una nota sobre golpearse la cabeza 

Si un niño se golpea la cabeza contra el suelo u otra superficie, la primera prioridad es retirar los objetos que puedan ser peligrosos y, de la forma más calmada que puedas, colocar un cojín entre el piso y su cabeza. Luego, después de ocupar los seis pasos que describí previamente, si no puedes identificar qué fue lo que sucedió, siempre se deben descartar problemas médicos, apuntando partes del cuerpo mientras dices “ouch” o “duele”, mostrándole imágenes o modelando la lesión o síntoma.

Ten en consideración:

✋El lenguaje verbal y no verbal puede ser profundamente confuso para las personas autistas durante una crisis. En momentos de descompensación, prioriza otras formas de comunicación como input propioceptivo si la persona lo permite, guía física y apoyos visuales.

✋Los apoyos visuales son especialmente útiles para anticipar transiciones. Si necesitas llevar al niño a su espacio seguro, muéstrale primero una foto en tu teléfono. Lo mismo aplica si necesitas que se suba al auto o vayan a casa.

✋Las descompensaciones son agotadoras y requieren mucha energía, por lo que luego de que ésta se acabe y vuelva a estar todo mas calmado, sera de mucha ayuda para el niño que le ofrezcas comida y líquidos.

✋ Si ofreces opciones después, mantenlas limitadas, dos o tres como máximo.

Recuerda que el niño siente sufrimiento y frustración, no está intentando lastimarte solo está utilizando la única estrategia que conocen como mecanismo de supervivencia. Al final de esta página agregue un video de la página de un club de lectura That Au-some Book Club de Not An Autism Mom. En esta entrevista, Mona Delahooke, quien es Psicóloga Clínica, comunicadora y consultora de autismo con más de 30 años de experiencia. En su libro “Más Allá de la Conducta”, nos invita a comprender las conductas de malestar como respuestas adaptativas que merecen ser examinadas con empatía y paciencia.
 
Puedes revisar el video acá: Comportamientos Desafiantes con Mona Delahooke
 
Si quieres conocer mas respecto a como los adultos debemos responder en momentos de crisis, visita el siguiente blog: Adult Responses to Autistic Children Lead to Escalation or Calm

Si quieres saber más sobre el método S.C.A.R.E.D., revisa el libro: Managing Meltdowns: Using the S.C.A.R.E.D. Calming Technique with Children and Adults with Autism by Debora Lipsky and Wil Richards. 


*Actualmente no he encontrado alguna versión traducida del libro al español, si la encuentras, ¡compártelo en los comentarios! 😊























Comentarios

  1. Muy interesante el artículo. Ya hay una edición traducida al castellano: "Más allá de la conducta", de la Editorial Oberon. Es buenísimo. Te paso el enlace de Amazon. shorturl.at/vwMW9

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