Si recibiste hace poco un diagnóstico, o estás en proceso de explorar uno, y te preguntas si lo que vives es autismo, TDAH o ambos, es una duda que tiene todo el sentido! Muchas veces son los dos, y eso tiene que ver con lo mucho que se superponen.
Una visión general
El autismo se caracteriza por diferencias en la interacción social y la comunicación, y una tendencia a autorregularse a través de la repetición, la rutina y la predictibilidad. El TDAH se caracteriza por diferencias en la regulación de la atención y el control de los impulsos. Durante mucho tiempo, estos dos fueron tratados como mutuamente excluyentes: si tenías uno, no podías ser diagnosticado con el otro. Afortunadamente, eso cambió con el DSM-5, que ahora permite que ambos diagnósticos coexistan. Pero la realidad es que la superposición entre ellos es tan significativa que muchos investigadores creen que comparten un origen genético común.
Los números son llamativos: entre el 22% y el 83% de los niños autistas cumplen los criterios del TDAH, y entre el 30% y el 65% de los niños con TDAH tienen rasgos autistas significativos (Sokolova et al., 2017). Los estudios de gemelos muestran consistentemente una superposición del 50-72% en los factores genéticos contribuyentes. No son números pequeños. Nos están diciendo algo fundamental sobre cómo se relacionan estos neurotipos entre sí.
Como lo plantea Neurodivergent Insights, el "autismo puro" o el "TDAH puro" podría ser la excepción más que la norma, y por todo lo que he visto, creo que tienen razón. A lo largo de años acompañando a personas autistas y neurodivergentes, tanto en la comunidad latinoamericana como, más recientemente, en aulas aquí en Canadá, he visto una y otra vez que intentar encasillar a una persona neurodivergente en un solo diagnóstico no es sostenible para desarrollar estrategias de apoyo efectivas. La mayoría de las personas que conozco existen en algún lugar de la superposición, con rasgos de ambos en distintos grados, cumplan o no los criterios completos para cada diagnóstico. Y eso importa: si te han diagnosticado con uno y sientes que algo todavía no termina de encajar, es muy posible que tengas razón.
Cuando dos neurotipos comparten un mismo sistema nervioso
Veo esto de cerca en mi propia vida. Mi pareja es autista y tiene TDAH, y observarlo navegar el mundo me ha dado una ventana hacia algo que es genuinamente difícil de poner en palabras pero lo intentaré.
El sistema nervioso autista tiende a encontrar seguridad en la predictibilidad. La rutina, la estructura y saber qué viene después no son preferencias sino herramientas de regulación. El sistema nervioso con TDAH se regula en la dirección opuesta: se orienta hacia la novedad, el movimiento y la estimulación, y puede desconectarse rápido de lo que se siente repetitivo, no por descuido, sino porque la subestimulación es su propia forma de desregulación. Ese impulso hacia lo nuevo no es inquietud ni falta de disciplina; es la manera en que un sistema nervioso basado en el interés se activa y enfoca. Donde el sistema autista busca lo familiar para estabilizarse, el sistema con TDAH busca lo nuevo. Cuando estos dos neurotipos coexisten en la misma persona, pueden jalar en direcciones opuestas de maneras que son agotadoras y profundamente confusas desde adentro.
Esa tensión interna entre la parte que necesita que todo se mantenga igual y la parte que necesita que todo sea nuevo puede parecerse mucho a la depresión, la baja motivación o la desregulación emocional desde afuera. Y frecuentemente se lee exactamente así. La investigación confirma que las personas con autismo y TDAH tienen un riesgo significativamente mayor de recibir diagnósticos de depresión y ansiedad, una vulnerabilidad que frecuentemente no proviene del autismo ni del TDAH en sí mismos, sino de vivir en un mundo que no las comprende ni las acomoda (Capp et al., 2025). El funcionamiento ejecutivo, en particular, puede convertirse en un verdadero punto de lucha, no porque la persona carezca de inteligencia o motivación, sino porque los dos sistemas están trabajando en contra el uno del otro en el mismo cerebro.
Lo que hace esto aún más complejo es que las personas autistas y con TDAH frecuentemente esperan más tiempo para recibir un diagnóstico preciso porque el autismo enmascara parte del TDAH, y el TDAH cambia cómo se presenta el autismo (Langan & Cira, citado en Wright, 2026). Cada neurotipo oscurece al otro haciendo que el panorama completo sea más difícil de ver.
Este malentendido tiene un costo real, y recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. Muchas pasan años en un peregrinaje diagnóstico, tratadas por depresión o ansiedad, acumulando estrategias y medicamentos que no terminan de calzar con lo que realmente ocurre, antes de descubrir que el origen estaba en su neurodivergencia. Un estudio de los Países Bajos con más de 1.200 adultos autistas encontró que una de cada tres mujeres autistas reportó haber recibido al menos un diagnóstico psiquiátrico previo que sentía que no correspondía, con mayor frecuencia trastornos personalidad, de ansiedad y del estado de ánimo (Kentrou et al., 2024). El patrón se repite en el TDAH: las mujeres tienen aproximadamente el doble de probabilidad que los hombres de haber recibido un diagnóstico de depresión o ansiedad en el año previo a que finalmente se reconozca su TDAH (Siddiqui et al., 2024). Y cuando ambos neurotipos coexisten, la confusión se profundiza: una investigación con mujeres AuDHD describe que vivir sin diagnóstico fue una experiencia confusa y agotadora, muchas veces atravesada por años de tratamientos enfocados en su ansiedad o su ánimo, no en su neurología (Wills & Chakraborty, 2026).
Cómo se siente desde adentro
Mi hermano fue diagnosticado con TDAH recientemente. Cuando intentó explicar cómo se sentía desde adentro, lo describió como tener diferentes versiones miniatura de sí mismo en su cabeza, todas compitiendo por tomar el control de su atención, y a través de eso, de sus acciones. Desde su diagnóstico, y con el apoyo de medicación y terapia, dice que siente que tiene más agencia. Como si pudiera elegir cuál "mini él" sostiene la atención en lugar de ser arrastrado hacia donde va el más ruidoso.
Encontré esa descripción extraordinaria. No solo como metáfora, sino como una ventana hacia algo que la neurociencia todavía está trabajando para comprender plenamente, la experiencia de un sistema de atención que no filtra y prioriza de la manera en que lo hacen los cerebros neurotípicos, y lo que le cuesta a una persona vivir dentro de eso cada día.
Qué significa esto en la práctica
Si eres autista y alguna vez te has preguntado por qué las estrategias que se supone deben ayudarte — rutinas, estructura, expectativas claras — a veces se sienten simultáneamente esenciales y sofocantes, la pieza del TDAH puede ser parte de ese panorama. Si tienes TDAH y alguna vez has sentido que tu experiencia sensorial, tu agotamiento social o tu necesidad de predictibilidad no encajan del todo en la narrativa del TDAH solo, puede valer la pena explorar si el autismo también es parte de tu historia.
Estas no son dos cosas separadas ocurriendo al mismo tiempo. Son dos expresiones de un sistema nervioso neurodivergente que están profundamente entrelazadas genética, neurobiológica y vivencialmente. Por lo que, en muchos casos, entender ambas juntas es la única manera de construir apoyos que realmente funcionen.
Referencias
- Capp, S., De Burca, A., Aydin, Ü., Agnew-Blais, J., Lautarescu, A., Ronald, A., Happé, F., & McLoughlin, G. (2025). Depression and anxiety are increased in autism and ADHD: Evidence from a young adult community-based sample. JCPP Advances, e70003. https://doi.org/10.1002/jcv2.70003
- Kentrou, V., Livingston, L. A., Grove, R., Hoekstra, R. A., & Begeer, S. (2024). Perceived misdiagnosis of psychiatric conditions in autistic adults. eClinicalMedicine, 71, 102586. https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2024.102586
- Siddiqui, U., Conover, M. M., Voss, E. A., Kern, D. M., Litvak, M., & Antunes, J. (2024). Sex differences in diagnosis and treatment timing of comorbid depression/anxiety and disease subtypes in patients with ADHD: A database study. Journal of Attention Disorders, 28(10), 1347–1356. https://doi.org/10.1177/10870547241251738
- Sokolova, E., et al. (2017). A causal and mediation analysis of the comorbidity between attention deficit hyperactivity disorder (ADHD) and autism spectrum disorder (ASD). Journal of Autism and Developmental Disorders, 47(6), 1595–1604. https://doi.org/10.1007/s10803-017-3083-7
- Wills, V., & Chakraborty, R. (2026). A qualitative study on the experiences of adult females with late diagnosis of ASD and ADHD in the UK. Healthcare, 14(2), 209. https://doi.org/10.3390/healthcare14020209
- Wright, K. (2026, March 18). Scientists are starting to understand how autism and ADHD can overlap. National Geographic. https://www.nationalgeographic.com/health/article/what-is-audhd-adhd-autism-overlap-adults
Este artículo también se basa en el artículo original de NeurodivergentInsights: ADHD vs Autism
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